Altriman

Llegaba el tercer Iron de la temporada, el que, quizás tenía más ganas de terminar, solo terminarlo era el objetivo, ya que era algo que tenía pendiente desde aquella primera edición en 2009, en la que me retiré tras una muy buena natación, una gran bici y buena carrera a pie hasta el km 10.5, pero aquella vez mi cabeza no acompañaba al cuerpo y me detuve por primera y única vez desde que en el 1998 empezara a hacer triatlones, era mi mi mancha negra.

Las ganas me podían, tenía hambre de Altriman, aunque, ciertamente llegaba muy tocado de dos exigentes irons anteriores, el Ironcat y el IronCostaBrava, pero tenía la confianza que con un planteamiento conservador, saliendo a terminar lograría hacerlo, y así me presenté a la gran cita.

Después que las previsiones climatológicas fuesen variando durante toda la semana, finalmente, llegaron buenas noticias para el fin de semana, los 3 días en los que hubo eventos, el clima fue cálido o muy cálido y perfecto para lo que a mi me gusta.

Viernes de viaje con Manel y Marta, recogida de dorsales, depositar bici en boxes y preparación de todo el material para el día siguiente. Resultó difícil hacer las bolsas para la prueba ya que había que tener en cuenta, primero la duración de la prueba, características y posible cambio de climatología durante la misma, la cesta en esta ocasión era infinita.

Finalmente, todo listo, son casi las once de la noche y toca intentar dormir, ya que a las 3 y poco tocaría diana, la prueba comenzaba a las 5.30 de la mañana, con una espectacular natación de noche.

Pocas horas de sueño esa noche, había intentado dormir todo lo posible durante la semana, pero entre el calor, el trabajo y la falta de costumbre, raramente superé las 7 horas y media de sueño ningún día.

Me despierto, voy al baño, desayuno como de costumbre ante una gran cita, ultimo los bidones de isotónico y me dirijo hacia la parada del bus, que nos llevaría al lago de Matemale, lugar donde transcurre la natación y las dos transiciones.

Hace frío, unos 6 grados aproximadamente al salir del apartamento, cuesta activarse y mi mayor objetivo a esas horas es no coger frío. Voy bien tapado y solo me quito la ropa para enfundarme el traje de neopreno.

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Todo listo en boxes, esta vez toca nadar con bañador y traje, para cambiarse todo entero para la bici, quiero salir seco y bien vestido de ciclista para no coger frío durante las primeras horas de la prueba, comida a punto, bien medido todo y bici muy mojada de la noche y posible lluvia nocturna, no me la dejaron tapar con una funda y eso no me gustó en absoluto. Termino de colocarme el traje y me dirijo con mi amigo Joan Manel hacia el lago, larga transición sin enmoquetar y por bosque, además de estar a oscuras, el suelo está helado y los pies duelen al pisar, que suerte llegar al lago y poder tocar agua….hasta parece que esté calentita.

Entro al agua y doy cuatro brazadas, me reubico el traje y me coloco en la salida, decidiendo esta vez el margen izquierdo mirando a la primera boya a atacar.

Es de noche, todo está oscuro menos la zona de salida, con mucho ambiente, música, fuegos y luces….es realmente espectacular el momento de la salida, así lo compartí en mi página de Facebook e Instagram, si no lo habéis visto, echadle un ojo….a lo lejos iluminada la  primera boya, tengo ganas de nadar y me siento bien.

Llega el momento cuenta atrás, y nos lanzamos al agua, intento salir rápido, delante de todo y evitar al máximo los golpes, que entre la oscuridad de la noche y no ver nada, aumentarían muy considerablemente la sensación de agonía en el agua. Dos manotazos recibo y consigo escaparme, nadando en un numeroso grupo de cabeza, de momento, a ritmo cómodo.

Empieza a estirarse el grupo un poco cuando de repente veo a mi lado 3 sombras andando por encima del agua, son tres triatletas que tocan suelo al poco de haber comenzado, me doy cuenta al tocar con la mano el suelo, me pongo en pie, aprovecho para coger un poco de aire pero no tardo en volverme a tirar a nadar, prefiero nadar con cuidado en esa poca profundidad que caminar con el agua por las rodillas.

Salvando ese bache nos juntamos 3 triatletas más y yo nadando en grupo, muy pareados pero con cierta distancia entre nosotros, a medida que nos alejamos de la salida vamos reagrupándonos, parecía que todos teníamos el mismo temor, miedo a ir solos??

Pronto haríamos hueco con los de detrás y nadaríamos en progresión camino a la primera boya, justo empezaba a amanecer, aunque todavía era oscuro cuando llegábamos a esa primera boya. Encaramos la segunda e intento irme un par de veces, sin suerte, cazado siempre y con un nadador pegado a mis pies. Pasamos la segunda boya y encaramos la luz de final del lago, cerca de la salida, por donde deberíamos salir, cruzar un pantanal y comenzar la segunda vuelta de 1900 metros.

Miro hacia delante, poco veo, había escogido unas gafas oscuras y, sí que veía bien la luz a lo lejos, pero no podía ver más allá de 10-15 metros, con lo que al tomar el camino de vuelta pensé que íbamos primeros, y así me lo creí.

De vuelta parece que se levanta algo de niebla, o efecto “calor” del agua en contraste con el “frío” exterior….solo esperaba que no fuese a más, por suerte, en ligero humillo quedó la cosa.

Larga recta con algo de corriente variable de vuelta, y nervios al final donde parecía que todos queríamos salir primero del agua, no conocía a nadie en el grupo, pero tampoco cedía a la hora de salir delante, nos distanciamos dos triatletas llegando a tierra, pero saliendo por donde no tocaba, así que tocó recular, siguiendo las instrucciones de los oficiales y organización y rodear la última boya que había tocando suelo….aunque hubiésemos hecho más metros en nuestra trayectoria, rectificando nos volvimos a unir los cuatro triatletas.

Salgo segundo del grupo, oigo mi nombre entre el público, saludo a Lisa y Jaume, ilusión al verlos y más cuando estás tan lejos de casa y cruzo en pantalán camino a la segunda vuelta, ahora sí tenía claro que no habría grupo.

Me siento a gusto en el agua, uno de mis temores era la temperatura y, ciertamente, estaba bastante confortable, y así comienzo la segunda vuelta con ambición, recuperando de esos pasos a pie un poco con un nado largo y comenzando a progresar a mitad de recta.

Cuando intentaba bracear con mayor cadencia sentía falta de oxígeno, supongo que la altura, esos 1545 metros del lago se notaban, con lo que intento buscar una mayor largada de brazada. Decido ir en grupo hasta ese punto de caminar, allí atacaría.

Vemos nadadores que se vienen hacia nosotros, suerte que aparece un kayak y una lancha para redirigirlos, porque la verdad poco seguimiento había en el agua y con esa mínima visibilidad podría ser muy peligroso.

Superamos ese tramo y lanzo mi ataque, siendo el primero en salir de ese bache, aumento el ritmo, por momentos, fuerte y consigo unos metros de diferencia, metros que poco a poco conseguiría ir aumentando hasta la primera boya de giro, allí tomo referencias, apenas 20 segundos, pero que pueden ser suficientes para nadar más cómodo en la recta final, decido apretar un poco más camino a la segunda boya y consigo unos 10 segundos más de diferencia, ahora sí con unos 30 segundos a mi favor para un último largo de unos 900 metros deberían ser suficientes para salir cómodo en solitario.

La última recta la disfruto mucho, la saboreo, vivo ese espectacular amanecer, nado largo, siento el agua….qué bonito despertar.

Con las referencias de la primera vuelta, mejoro esa nueva vuelta, mejorando en un minuto esta vuelta respecto a la primera, la diferencia que conseguiría con mis rivales de grupo, encaro los últimos metros….toco tierra y me cantan “segundo puesto a cinco minutos”….yo sigo mi camino, pensando en mi carrera y en cuando se había podido ir ese primer triatleta de nosotros….

En fin, eso era lo de menos, yo había nadado como quería, sin forzar, saliendo delante y repitiendo segundo puesto como en el 2009.

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Larga transición y llego a mi zona de boxes, me quito el bañador, no hay carpas de cambio ni nada, estamos en pleno campo, me seco, y me visto entero de ciclista, allí veo al primer clasificado, que saldría conmigo de la transición y veo llegar al grupo de 3 que nadaban por detrás de mí.

Vestido y a punto para comenzar a pedalear. Primeros metros alrededor del lago, con muy mal asfalto y mirando de no meter la rueda en algún agujero. Superamos ese tramo y ya buena carretera en descenso, dirección Matemale y en busca de ese primer puerto.

Ni el garmin de la bici ni el de pulsera me ofrecen datos de la bici, solo km y velocidad, no tengo ni datos de potencia, ni cadencia ni pulso…..parece que la humedad de la noche ha pasado factura en alguno de los “cacharros”, confiaba que con el paso de los km todo funcionara, pero no fue así, algo que me ralló bastante, tan solo rodando con velocidad, km, tiempo y después pulso.

3 Km de bajada y comenzamos a subir y subir, primero Coll de Quillane, en el que sería superado ya por varios triatletas, entre ellos el gran Jordi Calduch, una primera subida muy light para comenzar. El Coll de la Llosa el siguiente obstáculo, también una subida corta y muy tendida, en la que pedaleaba intentando mantener una cadencia alta.

En la cima de la Llosa ya he perdido unos 15 puestos, la gente pasa muy fuerte, pero esto no ha hecho más que comenzar. Yo sigo a mi ritmo, sabedor de lo que queda y, sobretodo de lo largo que es.

Mis sensaciones, sin ser radiantes, no son malas, pero no es uno de mis mejores días. Sin querer siento que mi cuerpo no está como quisiera, no he comido nada ni bebido en esta casi primera hora de carrera de bici. Descenso muy bonito de la Llosa, en el que pierdo un par de puestos más y comienzo a subir camino al Coll de la Creu, el día empieza a coger fuerza, el sol ya se ve y la temperatura cambia muy radicalmente en cuestión de metros, frío en los valles y descensos y calor en las ascensiones y tramos de sol.

Disfruto mucho en esta subida a la Creu, donde coronaría con unos 40 k aproximadamente de carrera ciclista. Aprovecho para comer una barrita, un gel y tomar los primeros tragos, así como tomar alguna foto del momento y recorrido, el paisaje es realmente espectacular, y tenía claro que venía a vivir la experiencia y no quería dejar escapar la opción de inmortalizar algún que otro momento.

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Descenso rápido hacia Matemale para iniciar unos llanos tendiendo a bajar camino a Mijanes, punto en el que comenzaría uno de los platos fuertes del día, el Col de Pailheres.

En este tramo de llano veo que no me siento como otras veces, mi cuerpo no asimila la comida, no voy cómodo de posición en la bici y siento un notable dolor lumbar y abdominal.

Aguanto la posición sin poder rodar como quisiera, me fijo el objetivo de llegar a Mijanes y parar en el avituallamiento, estirar un poco e ir al lavabo, pero tras aguantar y sufrir un rato, resulta que no hay wc en este avituallamiento, además me arrepentí de no dejar bolsa de avituallamiento personal para poder dejar el chaleco o repartir mejor la comida y no llevarla toda de golpe de salida. Sin darme cuenta comienzo ascensión, camino de los más de 2000 de altitud, primeras curvas, paisaje espectacular, pero mi cuerpo no funciona y pide parada obligatoria, y así lo hago a la que veo un claro donde parar, bici a un lado y parada técnica, que aprovecho para quitarme el chaleco, dejar los manguitos en los acoples, reubicar comida, comer algo y evacuar….me monto encima de la bici, pero me siento totalmente vacío, al cabo de pocos metros nueva parada para más de lo mismo.

Vuelvo a subirme encima de la bici y busco ritmo, pedaleo un rato bien, rallado por no tener los datos que quisiera, pero intentando buscar otros atractivos en el garmin….calculo el desnivel en la cima y los km que quedan para coronar. Comienzo a sudar mucho, pero mucho mucho….estoy totalmente empapado, las gafas se me entelan y pronto necesito parar de nuevo….empiezo a estar tocado físicamente y más mentalmente, estiro la zona lumbar y vuelvo a pedalear.

He perdido varios puestos en esta subida, así que me fijo pequeños objetivos y los voy atacando, recuperando algún puesto, motivándome yo mismo, tomando alguna foto más y disfrutando del paisaje, por momentos parece que vuelvo a recuperar un poco, me tomo un gel, pero no acaba de sentarme bien.

En el tramo final del puerto me pasa David del Jovent 79, muy rápido mientras yo ando medio clavado, superando las primeras intenciones de abandono, me consuelo esperando que en el descenso del puerto pueda recuperar y volver a rodar decentemente.

Pero estos últimos metros de ascensión me rematan, sudo como nunca, me siento sin fuerzas, vacío, el sol quema como nunca y no puedo comer ni beber apenas nada….corono el puerto sin haber bebido si quiera un bidón de isotónico, me abrigo y me dejo caer en un largo descenso del puerto más alto….camino de los 80 km de carrera, falta un mundo, llevo ya varias horas de carrera y parece que no haya hecho nada.

Descenso en el que procuro no caer, no molestar a los que se lanzan vertiginosamente hacia abajo, se nota frío incluso, y es que al subir tan empapado, ese secado era lo que quizás menos le convenía a mi cuerpo.

Llego abajo y pronto encaramos una nueva subida, el Coll de Chiula, paro de nuevo, parada técnica, me quito ropa e intento comer, las barritas no entran, así que tiro de un par de geles.

Y comienzo a subir….ahora hasta unos 1400 y pico metros, mi cuerpo sigue sin coger ritmo, sin poder pedalear a gusto, siento dolor agudo en la zona lumbar, la tripa también aprieta y no se como ponerme en la bici, pero no desisto, más rápido o menos sigo pedaleando como puedo, y así, poco a poco, van pasando los km….algo más rápido lo hacen las horas…pero yo voy consumiendo más y más mi cuerpo.

Corono este nuevo puerto, bastante “suave” con algún repechillo importante, pero superable.

Supero los 100 primeros km, pienso en positivo, comienzo a restar, ahora llegan una serie de tachuelillas encarando un tramo tendiendo a bajar, donde nos espera la cota más baja de la carrera, sobre el km 140, los 450 metros de altitud.

Esas tachuelillas duelen un poco pero las supero con mayor alegría que el tramo inicial de carrera, eso me anima un poco. Dos horas después llego a otro avituallamiento al que llego vacío del todo, cojo agua, que es lo único que me sienta bien, además no quiero mezclar más sabores, por si acaso. Allí coincido con Toni del Jovent 79, charlamos un poco y seguimos, unos km más de descenso y encarábamos unos 20 de fuerte subida que culminarían con el Col de Garavel, después de pasar el duro paso de Roquefort de Sault con unos 6 km al 10% de media, unos km muy castigadores que amenicé junto a Toni, con el susto de un coche derrapando justo detrás nuestro, nos avanzamos mutuamente infinidad de veces, llegando a la cima unos segundos por delante y alcanzando a su compañero de equipo David, con el que volvería a pasar más de lo mismo durante los siguientes km…

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Faltaban unos 40 km, psicológicamente afecta saber que no termina en el 180 como otros irons, y que la media tampoco es de 30 o superior, sino de 20 o inferior, con lo que los km pasan mucho más lentamente.

Por momentos parece que me rehago, que vuelvo a sentirme vivo, pero no es más que una imaginación mía, son las ganas que yo tengo de que eso pasara, mi cuerpo no da más de sí y aunque a ratos parece que funcione, rápido se apaga….sin poder comer ni beber más que agua. Quedan 40 km con mucha subida, todo tendiendo a subir y tras el descenso del Garavel, estos km resultan puertos interminables, rampas y rampas durísimas se suceden y solo puedo ver como el tiempo pasa y los km avanzan muy lentamente.

Continuos sube y baja hasta llegar al Coll de Hares, último grande del día, aunque al terminarlo seguiríamos subiendo camino al lago de Matemale.

Este último puerto me remata….durísimo, algún repecho de porcentaje altísimo me deja al borde del KO, empiezo a ver muy mal la posibilidad de sobrevivir al maratón posterior….

Las últimas cuestas del puerto coincido de nuevo con David, ambos vamos destrozados….y pensando en lo que nos queda, hablamos de hacer una larga T2 y recuperar, esa era la idea y esa era parte del sueño.

Completo el puerto y toca afrontar los últimos 10 km de bici, para llegar a algo más de 197 km con más de 4700 metros de desnivel positivo.

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En el tramo de acceso al lago, algo falla en mi bici, la cadena no para de saltar y el cambio parece escacharrado, faltan metros….pienso que eso ya podría haber pasado a mitad de prueba y así poder evitar tanto sufrimiento.

Llego a boxes, me bajo de la bici, increíbles las sensaciones en las piernas, duras como rocas, tiesas como palos….me arrastro hasta mi box, cuelgo la bici y solo tengo ganas de sentarme….me quito de nuevo la ropa, veo que no he comido ni la mitad de lo que tenía previsto comer, me siento totalmente vacío y estando sentado, me entran unas ganas horribles de ir al baño de nuevo….sin papel, así que toca tirar de un calcetín….que sensaciones más horribles esas de buscar recursos donde no los hay y que la organización sea tan justa, es cuando no te sientes bien cuando realmente aprecias los que otros te dan otras veces, aunque no lo uses.

Salgo del lavabo, medio mareado y empiezo a correr, no me doy cuenta, pero comienzo con el casco puesto, así que tengo que volver a dejarlo, en el avituallamiento coincido con David de nuevo, comemos algo, 2 galletas TUC y un poco de agua y comenzamos a caminar, literalmente con el objetivo de correr en breve. Hacemos dos km caminando, y al tercero comenzamos a correr….imposible mejorar el ritmo, corriendo a 9 minutos el km, con mucha dificultad para mover las piernas.

Mi compi va igual que yo, así que decidimos andar un poco más… así llegamos hasta el siguiente avituallamiento, allí nos tomamos una San Miguel medio fría, ayudar no sé si ayudaría, pero dar para unas risas sí que dio. Hacemos la subida hasta el punto de giro y nos dejamos caer en la bajada, sufriendo mucho y con un terrible dolor de piernas.

Estoy totalmente vacío y debo comer algo para sobrevivir, los avituallamientos a pleno sol no ayudan, la comida caliente, la bebida también, solo me atrevo a comer esas galletas tuc, que tras el segundo avituallamiento ya no me entrarían y un puñado de una especie de cacahuetes…necesitaba algo salado para reponer, pero no conseguía rehacerme.

Así arrastrándome y pasando rápidamente el tiempo pasaban lentamente los metros, siempre con David, charlando y motivándonos mutuamente, pero yo solo hacía que alargar la agonía, sabía que no podría terminar tal y como estaba la prueba y solo veía el momento de encontrarme a Manel y Marta y plegar….

Así pasó una hora y pico, llegamos a la zona de boxes y allí no estaban, tampoco veía a mi amigo Joan Manel, seguía llegando gente en bici, más los que faltaban todavía, mientras que los primeros, auténticos máquinas encaraban ya la segunda vuelta camino de meta….

Decido seguir un poco más, subida hasta el pueblo de Les Angles, por caminos de tierra, sigue la misma tónica, reventado, sin ganas, sin fuerza y con una visión de todo negro….y a partir de aquí ya no recuerdo todos los segundos vividos, un calvario cada una de las rampas que me llevaron a ese km 15 donde me encontré a Manel y Marta….allí decidí abandonar mi aventura, tras casi 14 horas de carrera, me despido de David…le deseo suerte y después recupero mi bolsa en el guardarropa….rompo a llorar de impotencia, de dolor, de desánimo y llamo a mi hija, mis padres y lloro un poco más.

Me siento fatal, muy mal, impotente, muy castigado moral y físicamente tras otro fracaso en esta prueba, esta vez 7 años después, y cuando creía que confiaba lo suficiente en mi, pero algo falló de nuevo, mi cuerpo decidió no acompañarme e impedir una vez más mi sueño….5 km después de aquel 2009, tocaba rendirse de nuevo….

Y así termina mi crónica, sin final, sin final feliz….muy decepcionado conmigo mismo, triste y desanimado, un golpe del que tardaré en recuperar, y físicamente ya veremos….porque tras unos días de la prueba sigo sintiéndome muy vacío, sin fuerzas….algo que no había experimentado nunca antes…..

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Continuará…. (faltan datos de carrera y conclusiones)

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