Travesía de Sant Antoni de Calonge 2.0 k

Nueva jornada de aguas abiertas, apurando al máximo antes del parón vacacional, unos días de no competición que vendrán genial, para descansar cuerpo y mente y volver con más hambre de cara al final de temporada.

Esta vez tocó volver a la Costa Brava, concretamente a Sant Antoni de Calonge, una travesía que no había hecho nunca antes y que me cuadraba mejor que Banyoles en horario para poder trabajar después, así que, sin pensarlo mucho, me apunté y hacia allí, a sumar el evento 32 del año y una nueva travesía más.
Llego a las 8 a Sant Antoni, muy dormido todavía, cansado y sin activación, tanto que me confundo y me voy hasta la llegada pensando que allí se recogía el chip y todo, pero no, así que vuelta a la otra punta para hacer lo propio, en estos momentos comenzaba mi activación, mi despertar, los nervios para ir con tiempo suficiente para hacerlo todo, recogida de dorsal, visita wc, vestirme o desvestirme, según se mire y dejar las cosas en el guardarropa y si era posible calentar un poco, jejeje….al final dio tiempo de todo, incluso de tocar el agua pero de calentar poco dentro, el ambiente era fresco y al cuerpo no le apetecía todavía tanto fresquito, así que calentamiento en seco y preparado para la salida.
Nombres ilustres en la salida, triatletas de puestos delanteros y nadadores clásicos en todos los eventos de natación, casi 300 nadadores en la salida y una primera curva entre rocas muy temprana y bastante estrecha, todo eso y la Costa Brava, ingredientes perfectos para disfrutar.
Salida desde la arena, en teoría tras los banderines, pero como siempre, los nervios afloran y la gente comienza a avanzar, a expandirse por la playa y se produce la salida en medio del caos, sin darme cuenta ya estoy en el agua, intentando escapar y buscar mi carril de nado.
Me cuesta mucho encontrar vía libre por la derecha, quedo bastante cerrado entre las rocas, pero peleo por sortearlas de la mejor manera posible, quedo hasta dos veces atrancado entre rocas, antes de poder girar a la derecha, dos parones que pagaría muy caro después.
En una de estas paradas me hago varios cortes en una mano y es que las rocas son auténticas cuchillas en el agua, sin consecuencias y sin excusas para continuar. Supero el tramo de rocas y puedo girar hacia la derecha, debiendo superar dos grandes rocas que hacen de boya natural.
En este paso, bastante estrecho, quedo cerrado entre un grupo de nadadores, intento pasar hasta en dos ocasiones pero no lo consigo, así que me lo tomo con calma, recupero un poco pulso, calmo mis brazos y mi ansia por nadar más…todo ello en pocos metros y segundos muy valiosos que perdería.
Poco antes de salir al mar, se siente algo de oleaje, de mar divertido, con lo que todavía no estaba todo dicho, podía enmendar esa mala salida del día de hoy. Vamos saliendo a mar abierto y decido abrirme un poco más, ya no venía de nadar unos pocos metros más, pero sí podía venir de tener algún que otro percance más con las rocas, así que cuanto más lejos mejor.
Me abro totalmente y pronto encuentro mi carril de nado, un carril ancho y para mi solo, yendo a buscar la primera de las boyas amarillas que delimitaban la zona de baño, una boya que muchos nadadores se saltaban a la torera, haciendo un recto hacia la segunda. No me obsesiono con ello y hago lo que toca, eso me hace sentir bien, me realiza y me motiva a atacar posteriormente.
Levanto la cabeza en varias ocasiones y diviso bien las siguientes boyas, están muy cerca unas de otras con lo que la opción de perderse es complicado, así que pongo la directa, no tardo en superar a un grupeto bastante amplio, sin problemas y por la parte más exterior, siempre por fuera de las boyas como habían dicho.
Comenzaba una larga recta por la linea de boyas en paralelo a la playa, en plan piscina, comenzaba a sentirme bien y confiaba en poder lograr un buen resultado, así que poco a poco empiezo a dar marcha a mis brazos, a nadar rápido, a sentir ese agua en mi piel como a mi me gusta, a avanzar puestos y a coger un ritmo demoledor.
Suelto el grupo grande que acaba de pillar y me lanzo hacia el siguiente, al que consigo llegar pronto y de manera cómoda, sin recuperar me pongo al frente y pongo mi mejor ritmo posible, me sentía bien, estaba disfrutando y quien sabía si podía recuperar esa mala salida, la duda no era la respuesta, así que tocaba arriesgar y nadar lo más rápido posible.
Pongo un buen ritmo, llevando a varios nadadores a pies, hoy he de decir que pies cómodos, sin esa agonía de ir tocando descaradamente cada brazada o llegando incluso a cogerte de los tobillos, el nado era muy placentero y molón, ni me molestaba ni me incomodaba, yo seguía a lo mío, mirando de reojo el reloj para no reventar antes de hora y poder así regular de la mejor manera posible.
De los 800 a los 1300 metros adelantamos a 3-4 nadadores muy dispersos, y por delante los nadadores que teníamos estaban bastante lejos, solamente quedaban como “alcanzables” 2-3 más.
Sin presión, sin ansiedad y con paciencia y buen hacer seguía remando a mi mejor ritmo, sin perder de referencia las boyas y mirando fijamente al nadador que tenía más próximo, ese era mi siguiente objetivo, por detrás no quería saber nada de lo que pasaba, tenía que pensar en positivo e ir a más.
Diviso a Rafa Gómez, uno de mis referentes en las travesía que coincidimos, y no dudo en acercarme a él, me cuesta llegar pero consigo ponerme en paralelo a falta de 300 metros escasos para meta.
Habíamos hecho buen trabajo juntos ya en Begur, Amposta y Sitges, hoy, volvíamos a coincidir.
Intento pasarlo pero no lo consigo, él se pega mucho a las rocas mientras que yo busco un poco más abierto el poder sortear la corriente en contra de esa zona, por detrás nos inquietan varias manos y cabezas, es momento de darlo todo y no aflojar para nada.
Esperando esos últimos metros y ese giro hacia la playa de llegada, Rafa gira por el interior mientras que yo giro bastante más abierto, enlazamos con otro nadador y dejamos atrás el grupo que llevaba a pies…los brazos van a tope y el ritmo es total.
Encaro el arco de meta, intentando no regalar ningún metro extra en el tramo final, ya lo había hecho en la parte inicial de la travesía y no miro otra cosa que esa meta.
Ponemos pie a tierra, primero Rafa, después otro nadador y luego yo, pero todavía faltaba el sprint final hasta el arco de meta, unos metros de arena que hicieron daño y en el que todos pagamos, unos más que otro, el ritmo infernal de los últimos metros, consigo ganar esos dos puestos y cruzar la meta en el puesto 17 general y 3r Veterano.
Algunos pueden criticar ese sprint de llegada y decir que el puesto se gana en el agua, pero yo soy de los que digo que el tiempo que cuenta es el de la salida, con arena o sin, y hasta meta, con arena o sin….también he de decir que ninguno de los que esprintaba se dejaba ganar…jejeje
Contento con el gran resultado, las buenas sensaciones y el gran ritmo nadado tras una semana de muchos metros y buenos ritmos.

Datos de carrera: Travesía de Sant Antoni de Calonge 2.0 k

Distancia Garmin: 2015

Tiempo Garmin: 27.00

Tiempo Oficial: 26.59

Brazadas: 1114

Ritmo medio: 1:20/100 

Puesto general: 17

Puesto categoría: 3

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