Copa Nadal Barcelona 2017

Muchos años viviendo la Copa Nadal de Barcelona desde la distancia, la travesía más antigua de la Península y que este año cumplía la 108 edición, muchos años viendo los reportajes por la tele post-travesía y babeando, soñando con poder estar algún día, o atreverme a estar algún día en la salida…y este año, tras no darle muchas vueltas al asunto, me decidí a estar sí o sí.

Es una travesía corta, que parece no tener más que esos simples 200 metros, pero, sin duda, va más allá que esos simples metros de agua, la experiencia, factor número 1 a tener en cuenta, colocación, ritmo de brazada, reacción al frío, adaptación al frío, potencia de nado y picardía…..todo ello sumado a pequeños trucos a tener en cuenta antes, durante y después de la prueba para poder guardar un buen recuerdo, pero sobretodo, lo más importante es el antes.

Me asignaron el dorsal 249 para mi debut.

Me desperté nervioso por la mañana, inquieto, con temor y porqué no decir miedo….y es que el agua fría y yo no nos llevamos bien, nada bien, pero me apetecía probar este año, quería estar ahí, y nadie me obligaba a ello, así que solo tenía que dejarme llevar y disfrutar del evento y de la fiesta acuática.

Llego con tiempo suficiente para aparcar bien, en parking de pago en el mismo puerto, luego me acerco caminando hasta el lugar de llegada y recogida de dorsales, allí me encuentro con Pau Cusó, al que debo agradecer sus consejos previos a la travesía y es que todo un veterano como él sabe qué y como hay que hacer las cosas, 21 ediciones lo avalan. También veo a George, Raul, David, Popy, Carol y muchas otras caras conocidas de encuentros Masters y travesías varias.

En mi caso seguía con el “canguelo” bien tapado y buscando no coger frío, reservándome al máximo. Dejo la bolsa en el guardarropa, paso el control de marcaje, brazos y espalda, tal y como marca la normativa FINA, me vuelvo a tapar y me desplazo a la salida, todavía vestido, es un lujo poder dejar las cosas de abrigo hasta casi el momento de tirarte al agua en una bolsa de basura en una zodiac al mismo momento que subes a la barcaza que te traslada a la salida y que sirve de salida a la prueba.

Vemos la primera salida, los peques, y luego llega el turno de nuestra salida, la segunda, que incluye las categorías master a-b-c. Control de dorsal y ropa fuera, todo guardado en la bolsa y ahora sí los nervios a flor de piel, la suerte estaba echada, solo faltaba experimentar y sentir ese agua fría en mi piel y disfrutar de la experiencia.

La barca se mueve y nos lleva al punto de salida, delimitado por un par de boyas…..fresquito fresquito ese traslado, sintiendo la brisa directamente en la piel….unos 8 grados de temperatura exterior y el agua a unos 14 grados…..la sensación tenía que ser única e irrepetible.

Me coloco por el lado izquierdo, buscando siempre la salida más limpia, no quería añadir dificultad a la travesía, ya que además del salto a realizar, el impacto con el agua fría así sin más, en frío, sumado a una hiperventilación importante no le hacía falta sumarle los típicos y clásicos golpes de las salidas.

Llega el momento y sin más, al agua, tirándome con la mente en blanco esperando sentir esa sensación del agua fría, desconocida por mi y ver esa primera reacción que diría mucho acerca del desarrollo de la propia travesía.

Toco el agua y las sensaciones no son todo lo malas que esperaba, aguanto un poco debajo del agua y comienzo a moverme, aunque la reacción es lenta, muy lenta, no tardo en sentir como se tiran otros nadadores prácticamente encima de mi.

Comienzo a bracear buscando el lado izquierdo, no consigo abrirme hueco y rápido me veo cerrado, sin fuerza ni sprint para poder escaparme, golpes y más golpes, momentos de agonía, pero tocaba mantener la calma, aguantar la respiración y no hiperventilar más de la cuenta.

Me paro un poco, paso por encima de otro nadador que me choca lateralmente y ahora sí comienzo a nadar a mi ritmo, buscando brazada larga, acelerando la cadencia de brazada progresivamente y nadando con buenas sensaciones….eso sí, muy diferentes a lo que estoy acostumbrado, sintiendo el frío por la espalda, brazos y notando como la musculatura se va contrayendo…todo una experiencia.

A partir de la mitad de la prueba comienzo a recuperar puestos, ya que de inicio me había quedado muy muy retrasado, eso me anima y puedo tener un gran final, llegando al embudo muy tapado y sin opciones de poder progresar más…..miro el reloj y 3.10 marca al llegar a la escalera, el tiempo oficial se marcaría una vez subida la escalera por orden de llegada, demorando algún segundo más a ese tiempo real de nado.

Esa espera por salir del agua fue casi peor que la primera impresión con el agua fría del Port de Barcelona.

 

Subo la escalera, mi selfie de rigor y sonrisa de satisfacción al conseguir terminar una prueba a la que siempre había tenido mucho respeto, que siempre había admirado y que siempre soñé con poder estar algún día.

 

Resultados

Puesto 13 general de mi serie y 6 de categoría, algo que no me dice nada, pero que si me aporta información, lección y ganas de más, así que, volveremos….pensando en ir aclimatándome al frío

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