La Llanera 2018, Maratón

Primera cita atlètica del año, todo un lujo poder hacerlo en casa y en distacia Maratón, difícil decir que no a una prueba así, bonita, atractiva, divertida, durilla y en casa….por no hablar de una organización de super 10, avituallamientos completos, señalización perfecta y un exquisito trato al corredor.

Llegaba sin muchos km en las piernas, tras un parón total en Navidad, y con tan solo un par de tiradillas de monte en los últimos días, así que sabía que tocaría sufrir un poco, pero confiaba en mi, confiaba en sacar partido a mis ganas e ilusión por ser finisher, motivado por correr en casa y ansioso por descubrir los nuevos senderos de la carrera y que probablemente también lo serían para mi.
Recojo el dorsal, el 125 este año, y todo estaba listo para afrontar por tercer año consecutivo este maratón, para fichar en las 3 ediciones, para sumar mi maratón número 41 y para experimentar nuevas emociones y aprender un poco más.
Me preparo el material para la prueba en el coche, había cogido varias piezas de ropa y elegiría según el tiempo real, no el de las previsiones, y el que me pidiera el cuerpo momentos antes.
El día no es frío, sí que hace un poco de viento y, claro, este es fresquito, pero la temperatura ambiente no era para nada fría y la tendencia era a subir de cara al mediodía, con lo que no era conveniente abrigarse mucho. Me decido por correr con mi pantalón Salomon de la suerte, una camiseta sin mangas, llevar manguitos de inicio, y un cinturón de hidratación con dos botellines de 350 ml cada uno, portando también las llaves del coche, los geles para la prueba y mi gopro, calcetines cortos especiales de trail, bastante usados y de compresión ya media y mis Asics Trabuco.
Todo listo, caliento brevemente y me dirijo a la salida trotando, aprovechando para saludar amigos y conocidos, liberando la mente de cualquier presión de carrera, no tenía objetivos de tiempo, ni puestos ni nada más allá de poder disfrutar del ambiente y de la carrera el  máximo tiempo posible.
Me coloco en la salida, zona media, para no molestar y poder así vivir un poco más el ambientazo de la salida, música a tope, risas, aplausos y piel de gallina….ingredientes básicos para salir enchufado sin apenas sentirlo.
Comenzamos a correr, saliendo de pleno centro de Sabadell para dirigirnos al Parc Fluvial del Ripoll, poco más de un km por asfalto, llaneando y tendiendo a subir, muy rápido para bajar por el temido Mortirolo al Riu.
En apenas dos/tres km la carrera queda rota, estirada y sin problemas de espacio para correr tanto en los tramos anchos como en los estrechos senderos y trialeras.
Buen ritmo en los dos primeros km, comenzando a aflojar un poco pasado el tercer km, y un poco más una vez cruzamos el Rio y empezamos a adentrarnos por nuevos senderos, no difíciles, pero sí rompepiernas y que comienzan a hacer honor a su nombre….ahora claro, sin ser consciente de ello, estamos frescos, son los primeros km y las sensaciones de carrera quizás no van acorde con el ritmo real.
Coincido estos primeros km con Ivan Marquina y Marc Jurado, pero pronto veo que llevan un marcha más, así que no tardaría en dejarlos marchar, poco a poco los iría perdiendo y coincidiría con otros corredores, buscando el mejor ritmo a llevar y por el que no debiera pagar un caro peaje después.
Al paso por el primer avituallamiento coincido con Ivan Montllor, poco rato también, después iríamos un buen rato haciendo la goma. Buenas sensaciones hasta ese primer avituallamiento, disfrutando mucho y corriendo más rápido de lo previsto.
Comenzaba ahora un tramo muy divertido, ratonero, sin subidas largas ni técnicas, pero muy muy rompe-piernas, recorrido prácticamente entero por senderos hasta la base del Puig, un tramo que, hasta el tercer avituallamiento, por allá el km 14 aproximadamente, sería rápido y en el que el desgaste físico sería considerable, además no seríamos del todo consciente ya que continuábamos frescos de piernas, con la mente despejada y con ganas de correr.
Estaba disfrutando mucho, corriendo rápido, bastante más de lo que estaba preparado, pero, a veces, si no arriesgas no sabes que puede pasar. Sobre el km 12 me pasa David y Eusebio, sin explicación alguna veo como mi ritmo comienza a bajar, a ir a menos y cada pequeña rampa me parece una auténtica montaña. No me desespero, se que esto es largo y que debo hacer mi carrera, quedaba mucho recorrido todavía, la subida al Puig y la vuelta, con sorpresa, hasta casa.
En este tramo me pasa también la primera chica, ritmazo para Vero Zaragoza, y poco antes de llegar al segundo avituallamiento me pilla la segunda chica, a la que intentaría seguir un trozo pero que pronto me dejaría atrás. Bebo y dejo el envase del gel en el avituallamiento, el próximo avituallamiento estaría cerca de Can Cadafalch y el siguiente en el Puig, sin duda, estaba delante del tramo más duro de la carrera.
Ritmo de “caco” solo comenzar a subir, con otro corredor pegado a mi, echándome literalmente el aliento en la oreja, si caminaba él caminaba, si corría el corría….así hasta que tocó bajar un poco el ritmo, comenzaba a sentirme mal y tener amagos de calambres, primero en los gemelos, en ambos y, posteriormente, en la planta de los pies….según que tramo avanzar y pisar era un auténtico calvario.
Poco antes de terminar la subida me pilla David Moreno, al que me pego también un rato, charlamos un poco y casi completamos la subida, pero él llevaba una marcha más, mi ritmo, mi rendimiento se estaba viniendo abajo y todavía quedaba mucha carrera por delante, lo estaba pasando mal, realmente mal y los calambres eran cada vez más intensos y frecuentes.
Decido tomarme un par de geles de golpe, en modo desesperado, antes de llegar al avituallamiento de Can Cadafalch, sobre el km 20 ya de carrera, casi la mitad del recorrido y con unos 1000+ ya en las piernas, faltaba, quizás, la parte más divertida y menos lenta de la carrera, donde, si estás bien, se puede avanzar rápido y ganar puestos, a la vez que pulir el crono final.
Bebo bien, abundante, cojo una pizca de chocolate en modo capricho, miro el reloj y veo que llegar a la cima del Puig será duro, lento y firmando el peor crono, con diferencia de las 3 ediciones de la carrera, aunque eso poco me importaba en ese momento, primero porque el crono no era comparable con los cambios de circuitos, segundo porque mi estado de forma físico tampoco era el mismo y, tercero, porque estaba en una situación tan caótica que no sabía como escapar de ella y en la que veía muy negro poder terminar la carrera, ya no dignamente, sino terminarla.
Me conecto un rato la música, nunca llevo música en carrera, pero quise probar esta vez, sabía que tendría tramos duros, en solitario, y que escuchar algo podría animarme un poco. Disfruto de un bonito y divertido descenso hasta case la base del Puig de nuevo, en este tramo pierdo otro puesto y avanzo otro, todo anecdótico…..voy mirando el crono para ver las diferencias en la cima respecto a otros años…..cada vez peor.
Comienzo la subida, por el recto, de nuevo a la marcheta, los calambres siguen “in crescendo” ya no se si son más dolorosos los de los gemelos o los de las plantas de los pies, según piso alguna piedra veo, literalmente, las estrellas…a mi ritmo “caco” sigo avanzando y pensando seriamente en el abandono en el Puig, de los calambres paso a dolor, a dolor moderado en los gemelos y a sufrir demasiado, se me estaba haciendo duro, duro no, lo siguiente.
Coincido con un corredor valenciano este tramo, nos adelantamos mútuamente varias veces, el ritmo es parecido y podemos charlar un poco, amenizando la dura subida. En un despiste y una mala pisada me voy al suelo, buen batacazo con mucha suerte, ya que el cinturón de hidratación me priva de un buen golpe en la espalda, se rompe el doble forro de neopreno con un buen siete……rabia me da de verlo así, pero afortunado de haber sido protegido, posiblemente, de un golpe fatal.
En la reincorporación veo las estrellas con esos calambres en los gemelos, por momentos pienso en colocarme los manguitos en modo compresivas en los gemelos, solo que, muy posiblemente, no me cabrían…jejejeje….así que no queda otra que avanzar.
Cruzamos la pista y toca crestear un poco, poco más de un km y estaremos ya en el Puig, en ese punto, y con más bajada que otra cosa, todo empezaría a verse diferente, o así lo esperaba. Muy rompe-piernas este trozo, avanzando muy lentamente y muy muy tocado, pero pudiendo hacer un buen tramo hasta el Puig, pensaba en esa pequeña meta volante como opción a recuperarme un poco, rellenar bidones, comer y beber, y una pequeña pausa que me dejara avanzar en mejores condiciones hasta el final, no quería abandonar bajo ningún concepto, no es mi filosofía ni mi estilo, y mucho menos quería hacerlo en casa, aunque tuviese que pasarlo bastante mal.
Llego al Puig, tiempo intermedio, 2.47, 8 minutos más que el año pasado y unos 12 más que el primer año, tiempos no comparables ya que el recorrido no era el mismo. Pienso un poco, el tiempo parcial no es del todo malo y todavía queda recorrido para poder recuperar y remontar algo, cuesta abajo todo se ve diferente, así que tras intentar reponer un poco en la cima, rellenando los bidones y saludando a David, reanudo la marcha.
Un nuevo descenso nos esperaba, primer tramo con bajada moderada, y después con bajada muy considerable, suerte de las cuerdas de apoyo que nos puso la organización, sino, allí me quedo. Duro durísimo se me hace este tramo, se me escapa alguna lágrima, no de emoción, sino de dolor y algún que otro chillido cuando me quedo tieso por los calambres, pierdo 5-6 puestos más y me vengo un poco más abajo.
Solo quería ver como suavizaba el terreno un poco, en el que poder pisar mejor, intentar recuperar un poco y, porque no, volver a recuperar ritmo y sensaciones. Me pasa otro corredor justo en el momento que suaviza un poco la bajada, seguimos bajando pero ya de forma moderada, tramos de pista alternos con senderos poco técnicos, en apenas un par de km vuelvo a recuperar la ilusión, las ganas y a sentirme con fuerzas para llegar a meta, estaba cerca del sexto avituallamiento ya y desde allí y hasta meta, terreno más habitual para mi, aunque este año, de nuevo, descubriendo senderos nuevos.
Parece mentira como nos puede sorprender una carrera en casa, la de senderos que puedes descubrir y darse cuenta que no hace falta irse lejos para poder disfrutar de un terreno para auténticos jabalíes, un 10 para la organización en el aspecto circuito y recorrido, cada año sorprendiéndonos y añadiendo detalles en positivo.
Llego a ese punto de avituallamiento, de nuevo con la obsesión de beber y beber, quería saciar esos calambres, allí está Ana, Raúl y algún conocido más, la organización me ofrece Reflex para calmar esos calambres, de inicio no creía que pudiese ayudar mucho, pero resultó ser milagrosa su aplicación, piernas fresquitas y a seguir….dejaba atrás el compañero del tramo final de bajada, comía y bebía un poco, y comenzaba a aumentar el ritmo poco a poco, pensando en positivo de nuevo, sin mirar atrás y solo hacia delante, comenzaba una nueva carrera para mi.
Superado la zona del cementerio y camino al km 30 de carrera, vuelvo a correr, poco a poco, con mejor ritmo, mejores sensaciones y pudiendo controlar esos calambres, ya no son tan fuertes y variando las pisadas puedo controlarlos bien. Empiezo a ver corredores, a llegar hasta ellos y a avanzarlos, así hasta casi 20 hasta meta…ya sabéis lo que pasa cuando eso sucede no? que vuelas, que te creces y que te sientes poderoso, sin duda, venían los km más agradecidos de carrera, quedaba poco desnivel, tramos poco técnicos, aunque rompe-piernas, que afrontas con mentalidad positiva y en los que olvidas, por momentos del dolor.
Avanzar, avanzar y avanzar….pillo y paso a David, a Ivan, a otro David, al otro Ivan, varios grupetos y corro sin miedo, sin guardar y dando lo poco que queda de mi, estaba de nuevo desgastándome en exceso, pero sabía que la meta me esperaba y que lo valía todo, igual que el primer tramo de carrera, la diversión se apoderaba de mi, una diversión que me hacía perder la noción del tiempo, del ritmo y del desgaste físico al que estaba sometiendo a mi cuerpo.
De nuevo más sorpresa en el recorrido de vuelta a casa, nuevos senderos, nuevas cuestecillas y recorrido más lento que otros años, a más de uno se le estaba haciendo larga la maratón, pero solo a aquellos que se les hacía menos larga lograban avanzar a paso firme camino a meta…..ese era mi caso, solo avanzar y que nadie me pasara me hacían volar hasta meta.
Es increíble como puede cambiar uno en cuestión de minutos, física y mentalmente, si en el km 20 no apostaba ni un euro por mi, ahora lo apostaría todo en el tramo final, menos dolor de piernas, amenizado por el reflex, dosis abundante en cada avituallamiento, para mi, el mejor ingrediente que había…jejejeje calambres controlables, y buen ritmo para terminar con buen sabor de boca.
Me voy acercando al río, una vez allí, solo quedaría la subida al Mortirolo y disfrutar de las calles céntricas de Sabadell hasta meta. Intento correr cada vez más rápido, nadie cerca de mi, nadie por detrás y nadie a la vista, sin referencias era difícil dejarse llevar a más o menos, pero el buen final que estaba haciendo lo valía todo, tocaba hacer un último esfuerzo.
Llego al río, por fin, últimos 5 km aproximadamente, llaneando y tendiendo a bajar hasta ese gran Mortirolo.  Buen descenso hasta la fábrica, allí me anima Cristina, aunque ese fuerte y rápido descenso me ha vuelto a dejar tocadas las patas. Veo otro corredor a lo lejos e intento darle caza, voy a mi máximo, no puedo forzar más, el dolor es fuerte de nuevo y los calambres asoman otra vez, toca concentrarse y defender lo avanzado en estos últimos 10-12 km.
Llegando al último avituallamiento doy caza a ese corredor, pero mis piernas necesitan más reflex, ya no se si son las piernas o mi cabeza…..efecto placebo? Pausa y nuevo arranque, ahora ya hasta el final, sin nada que guardar, pillo a ese corredor solo cruzar el puente de la Salud y pronto consigo unos metros de diferencia a mi favor, suficientes para llegar al Mortirolo sin necesidad de subirlo agónicamente.
Último esfuerzo, o penúltimo de carrera….Mortirolo superado y toca disfrutar de las calles de mi ciudad paradas para la ocasión, ahora sí, último esfuerzo y echando literalmente el resto, no había más, buen ritmo, saludo a Luís y Naiara, y mucha emoción en el tramo final, muy feliz, contento, destrozado físicamente, exhausto y con un dolor de piernas increíble…..rampas en los isquios, gemelos, plantas de los pies y en el tramo final también en la zona abdominal.
Últimos metros de carrera y lágrimas en los ojos, dolor y emoción a partes iguales…..lo conseguía de nuevo, terminaba por tercer año consecutivo la Marató de La Llanera, la maratón de casa, de Sabadell, con un tiempo ligeramente peor que años atrás, pero mejorando posiciones en la clasificación….muy contento y orgulloso de gran batalla que había vencido.
4.28 de tiempo final y puesto 28 de la general, entrando en el selecto top30 de carrera por primera vez, sufriendo mucho pero lleno de felicidad, una vez más el esfuerzo había valido la pena.
Saludos a amigos y conocidos, fotitos y, como siempre avituallamiento de lujo final, no hubo suerte con el sorteo, pero bocata de buti, cerveza, recovery y unas risas post meta que curan todos los males, impecable organización a cargo de la UES de Sabadell y haciendo de la carrera una de las grandes de montaña de Catalunya, nada que envidiar a otras muchas carreras con organizaciones más poderosas y de mayor nombre, 10 en recorrido, +10 en señalización, +10 para los voluntarios….
El año que viene volveremos a intentarlo, no hay 3 sin 4….o algo parecido dicen
Datos Carrera: La Llanera Trail, maratón

Distancia Garmin 910: 42.300

Tiempo Garmin: 4.28.48

Tiempo oficial real: 4.28.49

Ritmo medio: 6.21

Kcal: 2817

Ppmedio: 137

Ppmáximo: 173

Desnivel positivo: 1348m

Puesto general: 28

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