UltraEbre Swim Marathon 2018

Tras varios años sin nadar en el Ebro, este año tocó volver al Ebro, a por la distancia Ultra 30.7 k, una distancia y una prueba que quería volver hacer tras varios años de incompetencia de fechas.

Muy ilusionado y con muchas ganas de nadar esta prueba, uno de los objetivos fuertes de la temporada, motivado y llegando tras muy buenos entrenamientos y, creo que, una gran planificación.
Preparación específica potente, con muchos metros a mi espalda y buenas sesiones en el gimnasio, todo condicionado a ese accidente de moto que limitó el cruce de entrenamientos con la bici y/o la carrera a pie.
Superando duros entrenamientos de piscina, como el test de 2 horas non stop, los 12 k de Marnaton Sant Feliu y las múltiples doble sesiones acumulando muchos metros día tras día, solo faltaba tener un buen día y que todo saliera como merecía o había trabajado.
Me desplazo el jueves por la tarde a Tortosa, tras hacer el último entrenamiento en la piscina el jueves por la mañana, con la intención de relajarme un poco las horas previas a la prueba, desconectar y probar el viernes por la mañana el río en uno de los entrenamientos organizados por la organización, ya que para entrenar en el río hay que hacer las cosas con buena logística y previsión. Y así fue, pude probar el río, experimentar las corrientes y, lo que me tenía más preocupado los días anteriores a la prueba, la temperatura del agua, que por suerte para mi, era casi ideal.
Buenas sensaciones en el entrenamiento, conociendo grandes nadadores y personas, disfrutando, haciendo fotos y experimentando in situ, bien acompañados por una embarcación de apoyo en todo momento y con Luís Saura coordinando todo desde fuera.
Por la tarde, briefing, resolución de las últimas dudas y a esperar que amaneciera el sábado y llegara el momento de tirarse a nadar.
Costó conciliar un poco el sueño, nervios, dudas, temores, miedos, calor…lo típico antes de una gran cita, pero para nada excusa para el desarrollo de la prueba, ya está uno acostumbrado a estas cosas y no creo que ni ayude ni cambie a menos el rendimiento durante la prueba si no haces nada que no toque.
Despertador a las 4.30 de la mañana, puntual arriba, y ritual de siempre, visita al wc, buen desayuno, vestirse, recoger los trastos, terminar de preparar el avituallamiento y dejar el hotel para ir a encontrarme con los compañeros de batalla, conocer mi kayakista para esta aventura y desplazarnos todos juntos en los autocares de la organización hasta el punto de salida.
Todo en orden y sin problemas, buena organización y cumpliendo el planing previsto llegamos a Tivenys con algo más de media hora de tiempo antes de la salida, momento para colocarse los tattoos con los números de dorsal, terminar de comer un poco más, untarme de lanolina el cuerpo y dejar la bolsa en el guarda-ropa para esperar el momento de salida.
Más tranquilo de lo que imaginaba en los minutos previos y es que poder probar el día antes la salida y los primeros metros de la travesía me aportaba mucha calma, así que solo faltaba atender las últimas indicaciones de la organización, jueces y esperar el momento de tirarse al agua.
Bonito amanecer y mejor despertar, haciendo lo que a uno tanto le gusta.
Por fin salimos, salgo por el margen izquierdo y encaro rápidamente la primera curva por el centro, dejando tomar la iniciativa a otros nadadores más fuertes que yo, y estos no tardan en pasar y comenzar la batalla. Primeras brazadas cómodas, largas, sin golpes y colocándome en cabeza, a la espera de ver la reacción de todo el grupo, pronto comienza a estirarse el grupo y, aun siendo poquitos y nadando con corriente a favor, no tardamos en abrirnos e irnos distanciando unos de otros.
Primero 3 nadadores por delante que empiezan a tomar ventaja, luego me pasa otro nadador más y quedo relegado al quinto puesto, nadando en todo momento cerca de los primeros y sin hacer hueco con los nadadores que venían por detrás.
Condiciones perfectas, esperadas y deseadas para este tramo inicial de la prueba, con el que me había fijado hacer un buen calentamiento durante la primera mitad, que sería la más rápida y fácil, nadando siempre lo más cómodo y largo posible, pero claro sin perder la “carrera” en esos primeros km.
Nado bien, rápido, pero ya de inicio siento el cuerpo extraño, las sensaciones no son para nada las mismas del día anterior cuando probaba el río, pero pensaba que era solo el inicio y confiaba en poder ir sintiéndome mejor con el paso de metros y tiempo de nado.
La primera meta era llegar a Xerta, donde había que encontrarse con el kayak, para ello varios kayakistas de la organización cantaban nuestros números al pasar, y así los kayaks podían salir ordenadamente y aparearse con su respectivo nadador.
Al paso por los kayaks de organización chillo mi número por si acaso, y sigo a los nadadores que tenía cerca de mi, en la recta de Xerta, íbamos muy próximos unos a otros, y teníamos delante la primera de las islas del río a sortear, tenía claro que quería pasarla por el lado izquierdo, en principio con mejor corriente y, por tanto, más rápida, pero una mala visión de la misma, el ir tras otros nadadores y estar atento a la incorporación de mi kayakista me despistó y encaré esa primera isla, como los 4 nadadores que me precedían por el lado derecho.

No hay tiempo de lamentarse ni era un error subsanable, simplemente había que seguir nadando y bajando el Ebro.
Seguíamos en un tramo conocido, ahora la siguiente referencia era Bítem, y conocía un par de buenas corrientes en las que dejarme llevar y arrastrar, allí si que consigo nadar bien, rápido y con la corriente buena, acercándome por momentos al grupo delantero, pero sería solo unos minutos, ya que pronto perdería gas, seguía sin sentirme cómodo nadando, sin encontrar esas deseadas sensaciones y pensando en lo que todavía faltaba, decido aflojar un poco, las diferencias hasta el momento eran pequeñas y faltaban muchos, muchos km todavía.
Por delante marchaban todos los favoritos, cada vez con mayor diferencia con el resto, Sergio Torres, Guillermo Matas, Adell y Cortés.
Intercambio las primeras palabras con mi kayakista, Quim, le invito a que reme por mi izquierda, ya que siempre respiro hacia ese lado y que así lo tengo controlado visualmente, accede y poco después le dejo al mando de mi nado, siendo él quien me aconseje las bandas del río a nadar, por comodidad, por corriente y por conocimiento del terreno.
El grupo delantero justo antes de Tivenys empieza a perderse, aunque siempre los mantengo visualmente, nadamos por una larga recta con aparente menor corriente que el tramo anterior. Pronto me veo rodeado de otros nadadores que me alcanzan por detrás, se ponen a la par y no tardan en pasar, mi ritmo no es el mismo, con lo que debo resignarme y dejarme caer unos metros por detrás, a parte que el drafting entre nadadores y tras kayak no era posible. Reconozco a Ernest y a la primera chica, Cristina Vallespí, ellos me pasan a la par si se marchan unos metros por delante, poco a poco irían cogiendo más y más distancia conmigo y con el resto de nadadores que andábamos por detrás.
Seguía nadando sin ritmo, sin encontrarme bien, sentía los brazos muy pesados y tenía la sensación que no aprovechaba bien la corriente del río, me sentía lento y no competitivo, comenzaba una dura lucha con mi mente, la mente no acompañaba y tenía que usar todo el cuerpo para compensar y para luchar por lo que quería, que no era otra cosa que terminar la prueba y, por supuesto, un podio o victoria de categoría.
Mantengo la calma y sigo nadando entre los dos nadadores que me habían pasado y otros dos tres que venían próximos por detrás, había pasado de ir quinto a ser el séptimo en aquellos momentos, mientras encarábamos ya el municipio de Jesús, conocido por su antiguo triatlón también.
Iba controlando el reloj y parecía que el ritmo de nado era, más o menos, el que había calculado y previsto antes de comenzar, aunque la corriente y el ritmo iría un poco a la baja en este tramo hasta Jesús.
Tenía prevista la primera parada sobre la 1.45 horas o 2, en función de mis sensaciones y necesidades, y tenía visualizado Tortosa en esa parada. Poco antes de llegar a Jesús, me pasa la segunda chica, en solitario, a un ritmo muy superior al mío en esos momentos y solo puedo hacer que mirar como pasa, pierdo un puesto más y me coloco octavo, pero con dos nadadores muy próximos a mi.
Contacto con Quim y le digo que necesito parar para avituallar, pero que quería hacerlo en un sitio donde poder poner pie al suelo, ya que el avituallamiento debía ser mediante cesta, sin contacto con el kayak, teóricamente, y/o al margen del río tocando de pie, le digo que busque sitio, asiente con la cabeza y me dejo llevar.
Las sensaciones de nado en el río son extrañas, me siento muy pesado, sin flotabilidad, y parece que me quiera hundir si dejo de moverme…..nada que ver al nado con neopreno y/o en el mar.
Mi mente se va de la carrera por momentos, pienso en otras cosas, mis cosas, pero no en la carrera y mientras esa parada llegaba pierdo otro puesto más, mientras, que poco a poco, el tiempo avanzaba, los metros pasaban y llegábamos a Tortosa y, allí sí, puedo hacer esa primera parada, ya necesaria, deseada y vital…..llevaba unos minutos de muy mal nado, perdiendo mucho gas, desconcentrado, sin referencias y con muchas molestias en mi maltrecha rodilla.
En una playita del margen derecho del río paramos, con casi 14 k de nado ya y casi las dos primeras horas hechas, hasta ahí, todo más o menos había planificado, tocaba comer, hidratarse, coger aire y atacar…..durante mi avituallamiento me pasa otro nadador más, pero como pasa en la Fórmula1, los puestos son simbólicos durante el recorrido ya que nunca sabes a cuantas paradas va cada nadador.
Tomo la dosis de alimento líquido más dos geles, y empiezo a nadar, ahora con la intención de nadar una hora más del tirón y queriendo progresar algún puesto más, además de no perder ninguno más, estaba en mis tiempos, en mis previsiones iniciales de situación de nado, pero no en puestos de carrera, así que tocaba progresar o intentarlo. Salgo a nadar con la intención de hacer la siguiente parada a los 45-60 minutos de nado.
Salgo fuerte, con motivación y con buen ritmo, encaramos el cruce de Tortosa por el medio del río, evitando los laterales por indicación de mi kayaker. Pronto recupero un puesto y me crezco por momentos, parece que vuelvo a concentrarme y creo llevar, ahora sí, un buen ritmo de nado. Pronto tomo contacto visual con otro nadador mientras pierdo de vista al que acababa de adelantar.
Paso la boya indicadora de los 15 k y de primer punto de corte dentro del tiempo, algo de lo que ya contaba, casi una hora de margen a mi favor, ahora tocaba encarar el siguiente punto de corte situado en el km 24 y las 6 horas de tiempo.
Sigo a lo mío, buscando recuperar algún puesto y reencontrarme con las buenas sensaciones del día anterior, pero de nuevo aparece el dolor en la rodilla, aunque sigo a buen ritmo nadando. Pronto me apareo con otro de los nadadores que iba por delante mío y consigo pasarlo, eso me anima un poco más, y puedo mantener la concentración y jugar con inputs positivos a mi favor, encaro al siguiente nadador y recupero esa octava posición  que llevaba poco antes de llegar a Tortosa.
El dolor de la rodilla molesta cada vez más y, de nuevo, pierdo la concentración, empiezo a sentir molestias en el brazo, concretamente en los extensores de la mano y también en el hombro derecho, las molestias del hombro son “habituales” cuando hago muchos metros, pero las de los extensores de la mano nunca antes las había experimentado.
Pronto esas molestias se convierten en dolor y fuerzan esa segunda parada un poco antes de lo previsto, km 18 y 2.46 horas de nado. Intento estirar un poco, todo sin perder de vista al nadador que tenía delante, que ya no sabía quien era, y de los que tenía cerca de mi, estaba a la altura de la Illa dels Bous y el siguiente punto clave era ya Campredó. Avituallo bien, de nuevo alimento líquido y 2 geles más, y reanudo la marcha.
Estamos en una zona del río muy ancha, empieza a sentirse viento de cara y la corriente ya no es tan sensible, evidentemente es menor, y existe, pero al  nado no es notable como en la primera parte de la prueba.
Le pregunto a Quim si vamos bien? si me ve bien? y me dice que sí, pero pronto vuelve ese dolor en esos extensores y en el hombro, supuestamente provocados por una mala posición corporal como consecuencia del dolor de rodilla.
Paso unos minutos muy largos y muy malos, pensando repetidamente en la opción de abandonar o incluso de parar a estirar un poco el cuerpo, por momentos el dolor es tan intenso que me supera, el cuerpo quiere, la mente no se concentra en la prueba y solo me mantiene en el agua el deseo de llegar a meta. Quería llegar sí o sí, después de tantas horas de entrenamiento, de haber “superado” ese accidente y de haber llegado ahí, necesitaba y merecía, al menos, terminar la prueba.
Faltaban ya unos 10-11 km y durante los siguientes 8-9 km se dejaría notar bastante fuerte un viento en contra, provocando una ola considerable que dificultaba mucho el avance, seguía habiendo corriente favorable, pero ahora la sensación de velocidad era aún menor que la del tramo anterior, seguíamos en una zona de río muy ancho, más profundo que la inicial y con ese viento que frenaba bastante…..era el momento de “atacar” dejar atrás los miedos y pelearse de lo lindo para conseguir la meta…..en mi caso, tengo que abandonar los objetivos iniciales de tiempo, que era aproximarme a las 5 horas y limitarme a buscar ese “finisher”.
Fuerzo una nueva parada a los 20 minutos de nado, entonces me doy cuenta que la travesía va a ser un infierno a partir de entonces, solo llevaba nadado poco más de 3 horas y podían faltar, bien bien, otras 3 horas en esas condiciones, y con ese estado físico lo tenía que jugar todo con la menta, que hasta entonces no funcionaba.
Hago una parada algo más larga que las anteriores, intento mentalizarme para nadar otro largo de una hora aproximado, aunque ya sabía que sería menor, pero tenía que buscar el lado positivo, buscar esa motivación para ir restando metros a la meta, y eso positivo llegó pensando en los amigos que me esperaban en meta, bajaban de Sabadell para ver mi llegada y no podía fallar, no podía llegar montado en el kayak o en una embarcación, tenía que hacerlo nadando, por ellos, por mi y porque así lo merecía.
El cielo se nubla un poco, el viento arrecia y las olas parecen enormes, hay momentos que no veo a mi kayakista, tampoco al nadador que llevaba delante y que estaba relativamente cerca, por detrás no asomaba nadie y eso me tranquilizaba un poco, mientras remaba y remaba, buscando motivación en el río, pensando en mi “premio” de meta, en esas ganas que tenía de llegar, por terminar la prueba y algo más….
Me acerco al nadador que tenía delante, pero no consigo enlazarlo, van pasando los metros, ahora ya sensación de corriente favorable es totalmente nula y cuando paras, parece que retrocedes, es más el kayak si deja de remar se da la vuelta…..curioso que sea desfavorable el sentido corriente del río, pero lo es, y cuando vas mal, aún más.
Ya había superado la boya de los 24 km y 6 horas de tiempo límite para el segundo corte y solo faltaba llegar….esa boya no la vi, sí mi kayakista y es que bastante tenía con las olas y mantenerme a flote.
Hablo con Quim y me dice que unos 3 km ya estaremos viendo Amposta, pasando el primero de los eternos puentes antes de Amposta, así que mi objetivo es ese primer puente, decido hacer parada tras superar ese puente y lo consigo, aunque con un dolor bestial ya de mis extensores de la mano, muy notable del hombro y ahora parece que menor de la rodilla, estaba nadando sin posición, sin estilo, sin técnica y tirando de pura fuerza física.
Supero ese puente y supuestamente en otros 3 km ya estaremos en Amposta, en el famoso puente colgante, de por medio, dos puentes más que superar, mientras que por detrás se asomaba un kayak primero y luego otro más, amenazando mi posición de travesía, Quim me dice que estoy más cerca del de delante que los de detrás de mi, así que decido hacer un último intento para darle caza, independientemente que lo consiga o no, así minimizaría la opción de perder algún puesto más en carrera.
Son 2-3 km durísimos, el cuerpo no respondía, y era ahora la mente la que remaba, visualizando Amposta y a lo lejos, muy lejos aún, ese famoso puente colgante, pero era allí, justo debajo donde tenía yo mi recompensa…..estaba cerca, más cerca de lo que estaba horas atrás y era cuestión de calma y paciencia para poder llegar a esa deseada meta.
Hago dos tres paradas breves antes de llegar al puente de Amposta, termino con los bidones de alimento líquido y casi con todos los geles, y llevaba previsión para 8 horas de carrera, así que imaginad lo que “tragaba” en cada parada, no por tener hambre, sino por buscar energía de donde fuera….creo que si me pasa un pez por al lado me lo como, no por hambre sino por ver si podía nadar más rápido.
Por fin llego a Amposta, la situación de carrera no cambia, no puedo llegar al nadador de delante, que aunque no me coge más diferencia tampoco puedo recortarle, y por detrás más de lo mismo, así que puedo afrontar el último mil o mil y poco con más calma, intentando saborear la gesta, intentando darle valor a lo que estaba a punto de conseguir.
Nado por el margen derecho ya a partir de entonces, por el lado de meta, son las ganas de llegar que me pueden, a pesar de comerme literalmente cientos de algas, todas las que no había encontrado durante el recorrido anterior. Ya se ve el embarcadero y la carpa de meta, no hay más que ganar ni más que perder, es el momento de disfrutar y llegar…..me había costado mucho, mucho más de lo previsto, sufría mucho, demasiado y terminaba muy mermado físicamente, no por cansado, sino por los dolores de la rodilla izquierda primero y del brazo derecho después, algo que no contaba para nada y es que no siempre salen las cosas como uno cree o imagina, si a veces salen las cosas mejor de lo previsto y las recibes de manera alegre, también hay que saber aceptar cuando llegan peor de lo que esperas, aunque así no lo desees.
Pronto veo a Miguel ya por el margen derecho, le digo que voy echo polvo, que ya no puedo más…..mientras sigo nadando junto a mi kayakista y, hoy, ángel de la guarda, voy mirando a meta, pero más a la grada buscando lo que tenía muchas ganas de ver, a Marta, Raisa y Meritxell…..alineadas junto a la carpa de meta, ahora sí que terminaba mi aventura, últimos metros y, antes muerto que sencillo, mariposa modo ON para terminar KO del todo…..es mi momento, su momento, mi pequeño homenaje hacia mis amigos que me esperaban en meta y, por fin, llego a la plataforma, toco y tras 5.30.10 de nado consigo terminar esos poco más de 30 k de nado por el Ebro.
Necesito unos momentos para poder salir del agua, y es que tanto rato en horizontal no es cualquier cosa……me aupo, me pongo en pie como puedo, recibo las felicitaciones de la organización, de los jueces, saludos de mis amigos, me dan la toalla “finisher” y la medalla, eso es lo que me llevaba en ese momento, eso y un octavo puesto general que peleé y mantuve durante 20 km.
No fue mi día, no disfruté todo lo que quería ni nadé como deseaba y pensaba que podría hacer, siempre no salen las cosas como uno quiere, pero hay que aceptarlas como vienen, analizar lo que ha podido fallar y, sobretodo, entrenar más lo que no había entrenado en esta ocasión, más horas de nado en agua dulce y más horas de nado sin neopreno.
Me reúno con mis amigos, abrazos, besos y en mi cara se dibuja una sonrisa que no se veía desde el momento de partir……mi mejor premio del día, sin duda.
Momentos para pensar, analizar lo ocurrido y ver que ni llegaba tan bien como pensaba, ni había hecho todos los deberes que debiera, pecando mucho, no de metros, que considero que hice bien, sino de experiencia en agua dulce y nadando sin traje de neopreno, posturalmente me rompí y pasadas las 3 horas metí un bajón considerable, un bañador de aguas abiertas me habría aportado algo más, pero no se si suficiente….así que habrá que ir trabajando más y mejor, aprendiendo a través de mi propia experiencia, lo que viene siendo la vida pura y dura.
Segundo puesto de la categoría M40 por segunda semana consecutiva, contento por ese nuevo podio, aunque el sabor de boca no sea todo lo bueno que esperaba, pasados unos días seguro que lo veo con otros ojos y mejor.
Ahora unos días de descanso, desconexión y a seguir con la temporada de agua, con la mirada puesta en Peñíscola, pero con paradas antes en Cambrils y Badalona mínimamente, a la espera de esa deseada y a la vez temida resonancia de la rodilla que me harán este jueves, a ver si recibo alguna buena noticia?!?!
Agradecer a la organización su trato, próximo y atento, a mi kayakista su siempre predisposición a ayudar y a mis suporters, los que me preguntásteis antes y después de la prueba, siempre es más fácil cuando no estás solo.

Datos de carrera: Ultra Ebre 30.7k

Distancia Garmin: 30430 m

Tiempo Garmin: 5.30.18

Tiempo Oficial: 5.30.10

Brazadas: 21212

Ritmo medio: 1:05

Puesto general: 8

Puesto categoría: 2

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