Travesía de Sant Antoni de Calonge 2.0 k

Un año más repetí experiencia en Sant Antoni de Calonge, una travesía que probé el año pasado y que me gustó mucho, así que este año se dio también la opción de poder hacerla y no fallé, aunque estuviese inscrito con anterioridad a Sitges el día siguiente, este año iba a cumplir con otro doblete más, o intentarlo….jejeje

Una travesía más, de las cortas, de la que poder aprender y en la que poder disfrutar aunque sea poquito rato.

Llegaba a la prueba tras una semana con bastante trabajo, buenos entrenamientos, pocas horas de sueño y descanso y aún resacoso del doblete de la semana anterior. Sin presión, quería disfrutar de la prueba y sumar unos metros más de calidad antes de Peñíscola y a la vez poder repetir experiencia en la Costa Brava, en una playa bonita, tranquila y que me encantó el año pasado.
Llego con tiempo, aparco bien el coche, y me dirijo al lugar de recogida de material para la prueba, recojo el obsequio de la prueba, el chip, y la cinta para el guarda-ropa mientras termino de desayunar, a la vez, van llegando amigos y conocidos, aprovechando para charlar con ellos y saludarlos. Cuando llega mi amigo Fran, dejamos todas las cosas en el guarda-ropa y nos disponemos a calentar un poco, reconocer la zona más complicada de la travesía, es decir, la zona rocosa de debajo de Torre Valentina y calentar un poco.
El agua está genial, temperatura óptima para nadar, limpia, clara, cristalina y pudiendo disfrutar del fondo, de arena y roca, de la zona, con ganas de nadar aunque calentando las sensaciones no eran demasiado buenas, notándome algo pesado y lento.
Se acerca la hora de comenzar y la travesía se retrasa unos minutos, este año se ha desplazado ligeramente la salida más hacia Palamós, para evitar así aglomeraciones peligrosas en la zona rocosa y heridas varias al quedar “atrapado” entre rocas, buena aportación por parte de la organización atendiendo las apreciaciones de los participantes del año pasado, de esta manera, el grupo se estiraba un poco más al llegar a la zona rocosa y rocas que rodear para encarar la recta camino a meta, con menos peligro, con menos aglomeración y sin suponer muchos más metros extras de nado.
Se acerca el momento de la salida, nos agrupamos en la orilla y los nervios a flor de piel, los nadadores comienzan a caminar y la cuenta atrás también, aunque no se oía muy bien, me despido de Xavier y Fran con los que estaba hablando y me dirijo a intentar coger buen sitio para comenzar, tres, dos, uno y a nadar, me pilla justo corriendo para la salida y tirarme a nadar por el lado derecho, nado a tope, sin pensar en nada y queriendo llegar lo más rápido posible a la zona de rocas y buscar ese giro de vuelta dirección Palamós.
Por momentos me veo al frente de la travesía, la salida había sido algo caótica y ese retraso había pillado a más de uno despistado, esa buena reacción a última hora me daba la opción de hacer una gran salida, y eso peleé. Llego a la zona de rocas bien, con apenas 4 nadadores por delante, por detrás comienzan a tocarme pies, por los lados veo asomar brazos de otros nadadores, el grupo empieza a crecer y esa buena salida empezaba a quedarse corta, cierto es que al llegar a la zona de rocas me relajé un poco, buscando ya ese ritmo de crucero, pero viendo lo que venía por detrás decidí sprintar un poco más y aguantar hasta el giro, acelero y enlazo con el cuarteto de cabeza, llegando al giro muy bien ubicado y en puestos de honor.
Contento, con confianza y con muchas ganas, sensaciones totalmente opuestas a las experimentadas durante el calentamiento y ahora solo tenía que dar continuidad a esa excelente salida, algo que consigo hacer en muy pocas ocasiones.
Giramos la zona de rocas y el grupo se rompe rápidamente, me cazan varios nadadores y, poco a poco, nos vamos estirando, buscando cada uno su camino, próximo a boyas, y encarando el espigón que marcaba la zona de meta.
Sigo nadando al mejor ritmo posible, pero en apenas 500 metros nadados, mi cuerpo dice basta, el ritmo había sido excesivo para mi y la congestión muscular era tal que necesitaba un poco de respiro, un poco de aire y encontrar mi mejor ritmo para seguir nadando y completar la travesía de la mejor manera posible.
Empiezo a perder puestos, al principio muy rápidamente, eso me desanima un poco, pero pronto pienso en positivo y lucho por poder hacer una gran prueba, distingo a algún nadador que siempre quedan muy por delante de mi pasándome pasados esos 500 metros y, por tanto, pasada la cuarta parte de travesía, debía quedarme con eso y seguir nadando a fondo, pero seguía escurriéndome hacia atrás.
Me aferro a los pies de un nadador y consigo allí recuperar un poco de aire, mejorar las sensaciones y bajar un poco la cadencia de nado, pudiendo nadar más rápido sin tanto esfuerzo, en definitiva, recuperando un poco para continuar con más fuerza.
En breve me veo envuelto en un grupo de 4-5 nadadores, en el me mantengo, a veces dentro del grupo, a veces por detrás, y a veces en paralelo, cada nadador busca su mejor recta y no se alía con ninguno.
Mejoran esas sensaciones y el ritmo sigue siendo alto, el ritmo medio, pero mi cuerpo sigue resentido de esa salida explosiva y siento que poca gasolina queda y que la travesía se me iba a hacer algo larga. No pienso en nada, solo nado para no perder esos pies, para no perder ese grupo que me podía salvar la travesía y tan tremenda explosión, además bastante temprana, por cierto.
Nado fuerte, aumentando de nuevo la cadencia, excesiva quizás y sufriendo más de lo previsto, deseando llegar ya a la zona de rocas, a ese espigón al que teníamos que rodear un poco antes de entrar a la playa de meta, rocas que tardan y tardan en llegar, a pesar de llevar un ritmo alto parecen no llegar nunca.
Por fin llegan esas rocas y comenzamos a rodearlas, el grupo se rompe por momentos, llega algún que otro nadador al grupo y nos volvemos a fusionar, todo ello a base ataques y tirones a los que yo no puedo responder más que con resistencia, superado ese espigón, veo las boyas de giro a la izquierda, para encarar la playa de meta, con lo que ya pocos metros quedan.
Cierro los ojos y me dejo llevar tras pies hasta no poder más, me quedo cerrando el grupo y llegando a la zona de playa con tan solo 3 nadadores a mi alcance, hago un último esfuerzo, un último sprint, ahora por la arena, en subida hasta la zona de marcaje de chip y avanzo un par de puestos más….completando así una bonita travesía, muy rápida este año pero a  un ritmo muy superior al que estoy acostumbrado a nadar.
Necesito beber algo fresquito, sin ser capaz, una vez terminada la travesía de saber si había ido bien o no, si había cumplido o no, solo sabía que lo había dado todo y que una excelente salida me había dado la opción de hacer una buena travesía final. Me hidrato y recupero un poco esperando a Fran, veo como mis brazos, mis manos, mis dedos tiemblan, me siento vacío y como en muy pocas ocasiones me siento al terminar, esta travesía es solamente una señal más para que de más importancia al “descanso” que, sobretodo, esta semana había sido mínimo o insuficiente.
Llega Fran comentamos la travesía, y esperamos los resultados finales.
Top 20 con 25.54 y repitiendo por segundo año consecutivo como tercero de la categoría, este año, por eso, se vendió mucho más caro ese podio, ahora más contento y satisfecho, si cabe, que al terminar, había sido duro, sufrido pero valió la pena.
Para celebrarlo, unos metros más con Fran aprovechando un día fantástico de verano, un mar Mediterráneo espectacular y unas vistas geniales, además pudimos ver una raya y conseguir un selfie……jejejeje y para terminar la jornada, buena comilona en Sant Feliu para cerrar un día genial, aguas abiertas, buena compañía y buena comida.
Repetiremos sin duda, cada vez me gusta más nadar en la Costa Brava

Datos de carrera: Travesía de Sant Antoni de Calonge 2.0 k

Distancia Garmin: 2195 m

Tiempo Garmin: 25.55

Tiempo Oficial: 25.54

Brazadas: 5254

Ritmo medio: 1:18/100

Puesto general: 20

Puesto categoría: 3

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