Travesía de Sitges 2.2 k

Después de Sant Antoni, tocaba Sitges, una clásica más del calendario a la que no fallo estos últimos años, una travesía también bonita, atractiva y que me gusta y trae buenos recuerdos.

Habiendo terminado tan justito en Sant Antoni no tenía muy claro la participación en la prueba, pero sabía que si no lo hacía, me sentiría mal y me arrepentiría, así que intenté descansar bien, comer bien el resto del sábado y llegado el momento ya veríamos como estaba para Sitges.
Noche muy calurosa y sumando poco descanso, pero las ganas de nadar seguían intactas, así que puse rumbo a Sitges, esta vez en moto, para un mejor y más rápido despertar y a la espera de encontrarme con Manel y Modesto, Laura y Águeda en la previa a la travesía.
Ya en Sitges, marcaje de cuerpo hecho, camiseta recogida, gorro de la prueba, chip y bolsa en el guada-ropa tras terminar de desayunar.
Táctica clara esta vez, intentar nadar lo más rápido posible pero sin la agonía y sufrimiento del día anterior, es decir, sin agobios, sin estrés y saliendo solamente a disfrutar y nadar como me dejara el cuerpo hacer.
Traslado a pie hasta la salida, charlando y disfrutando del recorrido, terminando con los últimos metros a nado, para probar un poco el agua, para reconocer la salida y, por supuesto calentar, ese calentamiento se nos fue un poco de las manos, llegando con poco tiempo de margen en la salida, el justo para pasar por la cámara de llamadas y ubicarnos en la salida.
Había disfrutado del calentamiento, agua muy cristalina, calentita, eso sí, pero sin medusas, que parecía que iban a ser protagonistas de la travesía y que, por suerte, al final no lo fueron.
Me coloco por el margen izquierdo, buscando el lado corto en la salida, confiaba en poder hacer una buena salida, como el día anterior, y luego intentar acomodarme en un buen grupo y no sufrir demasiado durante el recorrido.
Me coloco en la punta, junto a Manel y David, también Popy y esperamos el momento de la salida. Salgo muy rápido corriendo, me acelero mucho y pronto siento necesidad de tirarme a nadar, soy de los primeros en nadar y es que yo me conformo con apenas un palmo de agua para nadar de profundidad. Primeros metros muy rápidos pero antes de llegar a la zona de rocas, la zona estrecha por donde debíamos pasar todos me quedo algo cerrado, primero me pasa Popy y luego me veo cerrado totalmente por dos nadadores, en breve un mar de nadadores me bloquean el avance, golpes, golpes y más golpes, ahora mi objetivo ya no es salir de la zona de rocas y encarar la boya roja de giro, sino buscar un escape, así que me tiro ligeramente a la izquierda buscando mi canal de nado, todo rápido en escasos segundos, llegando todavía bien a la boya.
Una vez en la boya, agarrones, patadas y más golpes, debo agarrar a alguien a mi derecha ya que se subía literalmente encima mío, en modo supervivencia pura y dura encaro ya la linea de boyas amarillas que deberíamos tomar de referencia y nadar por su interior camino a meta.
El grupo ya está roto, muchos nadadores por delante esta vez y alguno que otro ya muy lejos, yo debía hacer mi travesía y recuperar ahora no del ritmo excesivo, sino de la situación de estrés vivida los segundos de antes.
Pronto me tranquilizo y es que la situación más complicada ya estaba salvada, era cuestión de minutos, de metros, de paciencia para comenzar a disfrutar de la prueba y, de nuevo, de Mediterráneo, en esta ocasión repitiendo en El Garraf.
Metros de nado cómodo y alegres que me llevan a nadar a la par con Manel, hoy sí, coincidíamos en plena travesía, nadamos unos metros en paralelo y pronto empiezo a recuperar buenas sensaciones a coger ritmo y nos apareamos con un par de nadadores más, algún que otro tirón pero sin sorpresas, nos mantenemos los 4-5 nadadores juntos.
Pongo el modo “económico” y cojo pies, buenos pies, buen ritmo de crucero, bastante bien direccionado y pudiendo mantener el ritmo sin problemas, incluso buscando un nado largo y sin una cadencia demasiado alta, comenzaba a disfrutar de la prueba y, además, lo hacía  mucho.
Manel seguía en el grupo y a mis pies, sin mirar hacia los grupos de delante, tampoco los de detrás seguíamos avanzando y nadando a buen ritmo.
Me planteo una primera parte de la prueba, hasta los 1500 metros aproximadamente, más conservadora y un final de travesía más exigente, más ambicioso y buscando un buen final que me dejara buen sabor de boca.
Controlo en todo momento el recorrido, todo lo que pasa a mi alrededor, veo kayaks, la embarcación de Guardia Civil, soy consciente del recorrido, de las boyas, de los nadadores que vamos en el grupo y a la vista el club náutico, momento y lugar para avanzar un poco más rápido o intentar hacerlo, hasta llegar a ese punto debía seguir nadando largo, tendido, cómodo y disfrutando mucho.
Se acerca el momento de ese cambio de ritmo y me voy preparando mentalmente, físicamente ya lo estaba, sabía que sería cuestión de 10-12′ intensos y poco más.
Nos avanza un nadador por la derecha al que el grupo responde, con lo que el ritmo cómodo empieza a no serlo tanto, el grupo empieza a separarse y, pronto, se rompe, se quedan unos metros por detrás Manel y otro nadador más, mientras que avanzo en un grupo de 3 ahora, nadando fuerte, en paralelo y sin perder protagonismo ninguno de nosotros, a la vista un par de nadadores más que se cruzarían en nuestro camino y dividirían el grupo de nuevo.
Últimos metros a disputar, con el arco rojo de meta a la vista, un nuevo cambio de ritmo se produce pudiendo responder bien y marchándome con un joven nadador a la par, aunque muy nervioso, con muchos cambios de dirección y una frecuencia de nado también muy elevada. No pierdo los nervios e intento nadar próximo a él, sin perder de vista el espigón que daba entrada a la playa de meta y su respectivo arco rojo.
Consigo llegar a la par con él, sin posibilidad de llegar a ningún nadador más por delante y con unos buenos metros de ventaja sobre los nadadores que venían por detrás, así que lanzamos un nuevo sprint, un nuevo cambio de ritmo que lo dejarían unos metros por delante de mi, algún metro le recortaría en el tramo a pie de playa, pero sin poder avanzarlo.
Buen final, buen sabor de boca, muy buenas sensaciones y muy contento de haber sabido gestionar, primero las pocas fuerzas que tenía, la poca energía que quedaba tras una semana muy dura, segundo, por haber sabido gestionar la crisis de salida, con tanto golpe, estrés y algo de ansiedad y tercero, por saber y tener claro a lo que se podía jugar hoy y, evidentemente, haberlo hecho.
29.57 de tiempo final, finalmente puesto 33 de la general y 7 M40, feliz por bajar por primera vez de los 30 minutos en Sitges, por haber nadado bien sin haber ido a tope y por ese buen sabor de boca final que me aporta esta travesía, perfecto para encarar la Peñíscola-Benicarló del fin de semana próximo.
Tras la travesía unos metros más fáciles, a disfrutar, para aprovechar el mar y seguir sumando, después su buen aperitivo, comilona, más playa y muchas risas….qué grandes son los momentos travesía y post-travesía!!!! Pura vida, sin duda
Me quedo con las 3 últimas travesías cortas hechas antes de llegar a la clásica que cerrará la primera parte de la temporada de aguas abiertas, y con esos buenos resultados obtenidos, esas buenas sensaciones, la experiencia y confianza obtenida en Vilanova, Sant Antoni y, ahora, en Sitges.
Próxima parada en tierras valencianas, debut de solo natación por esas tierras.

Travesía de Sitges 2.2 k

Distancia: 2.2 k

Tiempo final: 29.57

Ritmo medio: 1.21/100

Puesto general: 33

Puesto Categoría M40: 7

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